” Como le hace falta color a la vida, yo lo pongo en mis vestidos”, decía el japonés Kenzo Takada, creador de la firma que lleva su nombre y que se convirtió en un imperio, hoy propiedad del consorcio de marcas de lujo Louis Vuitton Moët Hennessy (LVMH). Cuenta con 1800 tiendas en las principales capitales del mundo y, a partir de febrero, su característica fantasía y libertad de colores y formas volverán a verse en una vidriera porteña. De la mano del grupo Bendow, que ya tiene en nuestro país la firma italiana Tombolini, se instalará a través de una franquicia en Patio Bullrich.
Hoy el nuevo Kenzo es Antonio Marras, un italiano responsable de recrear el diseño y mantener la esencia de la marca. De paso por Buenos Aires, en marzo último, cuando vino a filmar el comercial de la campaña que ya se ve en todo el mundo, Marras buscó escenarios para acompañar su invierno 07/08. Inspirado en El último tango en París y otras obras de Bertolucci, que lo impactaron, además de la década del 40, realizó el shooting en Barracas y en la emblemática confitería La Ideal, la misma en la que ayer se realizó el desfile de la vuelta, con lo mejor del invierno 08. En una puesta bien tanguera, mostró una colección “pasional, tanto para mujeres como para hombres, para parejas, sensual, vivaz”, al decir de Marras, entonces.
Por Delia Alicia Piña
La Nación